Barcelona se degusta, se palpa en todo su esplendor gracias a la vista panorámica,
que va desde el Tibidabo hasta el puerto de Barcelona.
La estructura acristalada de nuestro restaurante convierte los monumentos de la ciudad en protagonistas del festín.
Por el día, el azul del cielo y el mar bañan el restaurante; por la noche, las luces de la ciudad convierten el Miramar en un decorado de película para eventos especiales.